NEW YORK, NEW YORK

WhatsApp Image 2018-08-16 at 12.54.18En pocos días estaré volando hacia Nueva York, donde espero conseguir mi Triple Corona el próximo sábado 25 de agosto, después de terminar la vuelta a nado a la isla de Manhattan.

Toda la información antes y durante la travesía, incluido mi track particular que irá a bordo de mi barco, el Together II, se podrá seguir en Facebook y en Twitter.

Además, la información y track oficial de  los 15 participantes se podrá consultar en tiempo real en la web de New York Open Water:

¿Venderé mis 65.000 BRAZADAS VALIENTES? ¡Ayúdame a conseguirlo comprando brazadas y compartiendo el cartel!

Promocion Peque Valiente-Manhattan

 

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LOS SUEÑOS SE CUMPLEN

Ultimos_preparativosYa desde el mismo 7 de agosto, cuando terminé el Canal de la Mancha, tenía claro que quería poseer la Triple Corona de Aguas Abiertas. Parecía que la prueba más dura era el Canal y ya la tenía, por lo que decidí lanzarme a la piscina, nunca mejor dicho, y solicitar plaza para los dos retos que me faltaban.

Esperé a que se abrieran las inscripciones de Manhattan, aún dándole vueltas a la cabeza a la idea, si conseguía entrar en la tercera tanda de esta travesía, pediría plaza para nadar Santa Catalina en junio y conseguiría mi Triple Corona este mismo año, 2018.

En diciembre me confirman la plaza, el 25 de agosto haré la vuelta a nado a la isla de Manhattan, busco fechas en junio, mirando mi calendario laboral y la temperatura del agua de la zona del Sur de California, me pongo en contacto con los barcos y todo cuadra! Consigo plaza en el Pacific Star para nadar el Canal de Santa Catalina el 15 de junio.

IMG_20180615_023420Con el calendario organizado me centro en mis entrenos, hago hincapié en las noches, me cuesta sentirme cómodo nadando de noche, pero procuro ir una vez por semana. Este año también hago una escapada a Dublín para entrenar en aguas frías. Y llega el mes de junio y nos vamos a Los Ángeles, ya que la travesía empieza de noche, planifico un vuelo a dos días de la fecha reservada. La idea es aguantar esos días con el horario cambiado, para que al tirarme al agua a las 23:00, que serían las 7:00 horas en Canarias, evitar que me venza el sueño.

Pasamos dos días en Los Ángeles mirando al mar y comprobando in situ el motivo por el que se nada de noche. En esta zona amanece siempre nublado y fresco, nos sentimos como en casa con la “panza de burro”. Pero a primera hora de la tarde se levanta un viento tremendo que despeja las nubes y alivia el calor de las temperaturas que van subiendo a lo largo del día. El clima tan característico y siempre previsible es lo que hace que la prueba se organice de noche, para evitar los grandes vientos que te alejan de la costa.

IMG_20180615_054019_BURST6Esta travesía, a diferencia del Canal de la Mancha, se hace el día que está planificado, en concreto se inicia la noche anterior y se termina en el día reservado. Al ser nocturna es obligatorio que el barco tenga doble tripulación y también me exigen tener dos kayakers y dos asistentes. A través de Antonio Argüelles, contacto con Dan Simonelli, que me consigue los dos kayakers y va él mismo como asistente junto a Elena. Tengo el equipo completo y quedamos en vernos en el muelle a las 19:00 para salir a las 20:00 y empezar a nadar sobre las 23:00 del día 14 de junio.

Llega el gran día, siguiendo con el plan “ceno” a las 11:00 de la mañana y me acuesto a dormir. Me levanto a las 17:00, preparo todo el material para la travesía, bañador, gafas, gorro, luces led, luces químicas, avituallamientos distribuidos en bolsitas numeradas, para que sea más fácil de identificar por los kayakers, que son los que me lo darán, toalla, grasa, cronómetro y ropa de abrigo.

IMG_20180615_060211Entro al muelle aún de día y lo primero que veo al bajar al pantalán es un león marino que se asoma. Empiezan los nervios, además del nado nocturno, esta travesía se caracteriza por la abundante vida marina que hay y lo acabo de comprobar. Subimos al barco y nos presentamos, capitanes David y Jacob, marineros Elwood y Max, kayakers Dawn y Steve, Observer principal Don Van Cleve, segundo Observer Joel Virgel, asistentes Dan y Elena, nadador Andy. Mientras la tripulación prepara el barco y los kayakers suben su material, Don y Joel repasan conmigo las normas y vemos que las luces químicas que hemos traído para iluminar el barco y los kayaks son muy cortas. Rápidamente Don se ofrece a llevarnos a una tienda cercana para conseguir otras más grandes. Aquí en Gran Canaria nos costó encontrarlos, pero allá los venden en tiendas de todo a $0,99 como juguetes infantiles. Compramos varias “espadas láser” y “varitas mágicas” y regresamos al barco. Este pequeño percance hace que la salida se retrase una hora y por mi cabeza pasa que me voy a ahorrar una hora de oscura noche, que por cierto no tenía luna.

IMG_20180615_060531_BURST18Puntual a las 21:00 zarpa el Pacific Star rumbo a la zona norte de la isla de Santa Catalina, desde donde empezaré la travesía. En las 2 horas largas que dura el trayecto los kayakers y media tripulación bajan a dormir a los camarotes, quedando en la cabina los Observers, Elena y yo. Hace frío, pero me abrigo bien y echo una cabezada. Se ralentizan los motores y me dicen que estamos muy cerca, que puedo empezar a prepararme. En ese momento caigo en la cuenta de que no he comido nada desde las 11:00 de la mañana, qué fallo tan gordo he tenido, pensando en descansar se me ha olvidado comer! Me como 3 plátanos, bebo algo y me preparo, bañador, grasa por todo el cuerpo, luces en las gafas y bañador, gorro, gafas y listo. Foto de rigor, aún medio dormido, kayaker en el agua esperando por mí, últimas instrucciones y al agua.

No veo nada, Dawn con su kayak me dirige hacia la playa donde tengo que salir completamente del agua para que empiece el reto. Tengo que atravesar la línea de boyas y Dawn me indica que las pase por debajo, lo intento pero hay una columna de algas muy tupidas y decido pasar por encima, oigo un chapoteo y se asoma a mi lado un curioso león marino, que parece asombrado de verme allí. El pulso se me acelera y salgo a la arena, me quedo un rato de pie, tranquilizándome y visualizando lo que me espera. Levanto la mano, suena la bocina del barco, el Observer pone en marcha el cronómetro y empiezo a nadar. Son las 00:10, las 8:10 en Canarias.

IMG_20180615_073426_BURST13Me noto lento e incómodo, solo veo a mi izquierda las luces del barco, que me deslumbran bastante y me impiden ver a la tripulación, respiro de vez en cuando a la derecha para ver el kayak y sentirme acompañado. El agua está a 17º pero la temperatura exterior es de 12º, por lo que la sensación térmica es muy baja, en contra de lo esperado, estoy pasando más frío que en el Canal de la Mancha.

Hemos pactado que cada hora pararé a tomar avituallamientos, el kayaker tendrá bolsitas numeradas para que sea más fácil la comunicación en Spanglish y los botes con las bebidas. Como no veo mi reloj, me tienen que avisar desde el barco con un código de luces cuando me queden 10 minutos para comer, en esos 10 minutos decido lo que quiero comer y me paro, canto el número de bolsita y pido la bebida. Este método es más lento, porque además el kayaker no tiene luz suficiente y le cuesta encontrar la bolsita numerada, lo que hace que las paradas sean más largas y el frío me afecte mucho más.

Después del segundo avituallamiento oigo unos chillidos, levanto la cabeza pensando que me estaban hablando desde el barco, pero no son ellos, se oyen gritos y salpicaduras a lo lejos y veo sombras debajo de mí. El pulso se me acelera y la cabeza empieza a darme vueltas, no sé que pensar para tranquilizarme, cuando una de las sombras me da un golpe en el muslo. Apenas puedo respirar del susto, pero decido seguir nadando, pensando que eran delfines juguetones.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALlega la tercera hora y coincide mi turno de comida con el cambio de kayak, la parada se hace larga y empiezo a temblar, no me sienta bien esta comida y empiezo a nadar con ardor de estómago. Pasan unos minutos, vomito y sigo nadando. Ahora me encuentro mejor, me concentro en mis brazadas y en todo lo que lleva cada una de ellas, entrenos, sacrificios, cansancio y esperanza para los niños de Pequeño Valiente, esto me ayuda a volver a estar al máximo.

Pasan las horas y sigo nadando helado, pero poco a poco va clareando y me animo, pensando que con el día el sol me calentará. Amanece un día nublado y llega una pequeña llovizna que me hace perder la esperanza, tengo claro que voy a nadar todo el tiempo con frío y me concentro para que no me afecte.

Veo a Elena mirando hacia atrás y señalando y me asusto, le pregunto y me dice que había visto gaviotas. Luego me diría que lo que había visto era una aleta de tiburón, que se me acercaba por detrás, que dejó de señalarla y la siguió con la mirada, escondida detrás de las gafas de sol para que no me diera cuenta, que la aleta se acerco a unos 20 metros por detrás y giró de repente, se hundió y no se acercó más. Menos mal que no le interesé!

IMG_20180615_094225_BURST11Se van la lluvia y las nubes y llegan el sol y el viento, que trae alguna ola. Se me hace más incómodo nadar, pero ya nada ni nadie me distrae de mi objetivo, cada vez que levanto la cabeza lo veo más nítido, ahí está California y allá voy. Algunas medusas me acarician, pero no me afecta demasiado el picor.

Me empiezo a cruzar con las famosas algas típicas de California, las kelps, son tan grandes que es molesto enredarte en ellas y además puede que haya algún león marino escondido, por lo que intento esquivarlas.

IMG_20180615_100738_BURST9Al salir el sol me siento un poco mejor y en uno de los avituallamientos canto en voz alta la matraquilla que llevo tarareando desde hace rato “y la meta pa’cuando”. Todos reímos y sigo nadando. Todavía con la sonrisa en la boca, siento cómo la temperatura del mar cae de golpe, miro el reloj y me marca 13º! Ya sabía que cerca de la costa había una corriente fría, pero el cambio fue tan brutal que me pilló desprevenido. Busco el lado positivo, esto quiere decir que estoy muy cerca de lograr mi reto, pregunto cuánto me queda y me dicen que 4. Perfecto, queda muy poco, calculo que una hora, y tengo fuerzas por lo que decido apretar, para llegar antes y para sentir menos frío. Me costó darme cuenta, pero al ver que no llegaba a la costa, en el último avituallamiento me aclaran que eran 4 millas no kilómetros, es decir unos 7 kms. Varapalo y concentración para seguir, aflojo el ritmo y me concentro.

IMG_20180615_102310Pronto se acerca la costa, dejamos Long Beach a la derecha y San Pedro también, nos acercamos a Rancho Palos Verdes y puedo ver que cada vez hay menos profundidad. Me dan a elegir entre llegar al punto más cercano, pero trepar las rocas para quedar con todo el cuerpo fuera del agua y dar así por finalizada la travesía, o nadar unos 700 metros más y llegar a la arena. Prefiero llegar a la arena y además, a la playa de la derecha que, aunque más alejada, tiene menos kelps y menos leones marinos curioseando.

En los últimos metros saltan al agua los dos kayaks, el barco se detiene en la ensenada de Smuggler’s Cove mientras Dawn y Steve me ayudan a esquivar las algas y me escoltan hasta la arena. Toco tierra, camino hacia fuera del agua y cuando salgo completamente suena la bocina del barco, los Observers paran el cronómetro y todos me aplauden. Me siento en la arena a reposar y a digerir lo que acaba de pasar, 34,2 kms, 10 horas y 15 minutos, la mayor parte de noche, solo y pasando mucho frío, pero está hecho, he nadado el Canal de Santa Catalina, he sido el primero del año 2018, primer canario y octavo español en lograrlo y he vendido todas mis brazadas a favor de la Asociación de niños con cáncer Pequeño Valiente.

IMG_20180615_102345Ya tengo mi segundo eslabón de la Triple Corona, solo me falta el último, el próximo 25 de agosto en Manhattan.

Vuelvo al barco agarrado a uno de los kayaks, no doy ni una brazada más!

Ahora toca relajarse y disfrutar un poco de este país, tan diferente a Europa pero donde nos hemos sentido como en casa, por la amabilidad de la gente y por la “panza de burro” que tuvimos todos los días en Los Ángeles.

¡Muchas gracias a todos por apoyarme y seguirme!

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Noche en blanco

img_20180614_102446En pocas horas comenzaré mi reto. A las 20:00 horas de California (4 de la mañana del día 15 hora Canaria) zarpamos en el Pacific Star rumbo a la isla de Santa Catalina. Conmigo se inaugurará la temporada de 2018 de cruces del Canal de Santa Catalina.

En las 2 horas del trayecto me prepararé mentalmente para pasar la noche en blanco, entera nadando. Amanecerá a las 5:45 (13:45 hora canaria) y procuraré llegar lo antes posible a la costa.

Recibiré las últimas instrucciones del capitán David Harvey, los Observers Don y Joel, me recordarán las normas y me equiparé con mi bañador, gorro, gafas y luces, me untaré todo el cuerpo de grasa y me lanzaré a las negras aguas del pacífico sobre las 23:00  (7:00 en Canarias), acompañado de mis kayakers Dawn y Steve, que se turnarán para escoltarme en todo momento.

En el barco tendré a Dan y a Elena pendientes de mis avituallamientos y del seguimiento en Facebook y Twitter.

img-20180611-wa0010Podrás saber mi posición en todo momento a través del track:

https://livetrack.garmin.com/session/513fc80f-e064-4ec4-ab78-b600f96e05a1/token/86ADA26823B552ABB85C13C86DDC8D2A

Y recuerda comprar mis Brazadas Valientes en favor de los niños de Pequeño Valiente!

Muchas gracias por seguirme y apoyarme!

CALIFORNIA DREAMINGS

20170808_205308En una semana estaré rumbo a Long Beach, desde donde zarparemos a bordo del Pacific Star, con David Harvey al mando, el 14 de junio a las 20:00 (hora local), rumbo a la isla de Santa Catalina.

Sobre las 22:00 horas comenzaré a nadar hacia el continente de nuevo, acompañado por 2 kayakers, 2 tripulantes encargados de mi avituallamiento, el capitán David y su tripulación, más el Observer de la Catalina Channel Swimming Federation, que certificará mi logro.

Serán 33,7 kms nocturnos, con el mar entre 16º y 18º, sin luna y con un coeficiente alto de marea, por lo que tendré bastante corriente que intentaré aprovechar a mi favor. Iré siempre acompañado por 2 kayaks, que me escoltarán durante las 10 o 12 horas que estaré nadando sin parar, sin agarrarme en ningún momento a las embarcaciones y sin recibir ayuda externa, salvo los avituallamientos, que cogeré de una cesta que me prepararán aproximadamente cada hora.

El amanecer del día 15 a las 5:45 me pillará acercándome a la zona de Ranchos Verdes en Long Beach, donde la temperatura del agua cae bruscamente unos 5º. Esto hace que el final sea más duro, pero estoy preparado para luchar hasta el final, para llegar a la costa con mis Brazadas Valientes, por todos los niños de Pequeño Valiente y sus familias.

La diferencia horaria de las islas Canarias con California es de 8 horas, así que el viernes 15 a las 6:00 (hora canaria) empezaré a nadar durante 10 o 12 horas, hasta las 18:00.

Toda la información de la travesía la podrás seguir en Facebook y en Twitter.

Esta será la segunda etapa de la Triple Corona de Aguas Abiertas, que pretendo culminar en agosto con la vuelta a nado a la isla de Manhattan.

¡Muchas gracias a todos por seguirme y apoyarme!

Canal de Santa Catalina

¡Ya tengo confirmada mi reserva para el Canal de Santa Catalina!

22384088_10155223436382779_3299985537016131409_oTengo plaza reservada en el Pacific Star, al mando del capitán David Harvey, quien me llevará a la isla de Santa Catalina el día 14 de junio a las 20:00 hora local, desde donde empezaré a nadar rumbo a California a las 22:00.

Esta travesía de 33,7 kms tiene como dificultad añadida al nado en solitario, en aguas frías y con fuertes corrientes, con bañador tradicional y sin ayuda externa, el nado nocturno y la presencia segura de focas, ballenas y delfines y probable de tiburones. Todos los intentos comienzan de noche, para evitar los famosos vientos terrales de la costa pacífica de Estados Unidos que aumentan su intensidad por las tardes. El límite en este caso lo pone el viento, si no alcanzas la costa americana a tiempo, el fuerte viento en contra te enterrará en un nado infructuoso, que imposibilita alcanzar la ansiada costa.

La primera vez en la historia que se atravesó a nado el Canal de Santa Catalina fue en 1927, cuando el canadiense George Young alcanzó la costa californiana, después de 15 horas y 44 minutos de nado continuo. Tras él, muchos lo han intentado, aunque solo lo han conseguido 450 personas (a 31 de diciembre de 2017), de las cuales 8 son españolas.

El Canal de Santa Catalina forma parte también de la Triple Corona de aguas abiertas, junto con el Canal de la Mancha que finalicé el 7 de agosto de 2017 y la vuelta a nado a la isla de Manhattan, que afrontaré el 25 de agosto de 2018, cosiguiendo así inscribir mi nombre en el salón de la fama de la Triple Corona de Aguas Abiertas

46 Kms en Manhattan

swim_manhattanA finales de 2017 conseguí plaza para la vuelta a nado a la isla de Manhattan. Esta travesía, que forma parte de la Triple Corona de Aguas Abiertas, consiste en rodear la isla de Manhattan (New York) en sentido contrario a las agujas del reloj.

Esta peculiar prueba fluvial atraviesa los ríos East, Harlem y Hudson, dando la vuelta completa a Manhattan, pasando por debajo de los 20 puentes que la comunican con el resto de barrios neoyorkinos y frente a la Estatua de la Libertad, en el tramo final del río Hudson. La distancia total a recorrer es de unos 46 kilómetros, con tramos de corriente favorable y con aguas muy sucias.

Manhattan swimDesde que se nadó por primera vez en el año 1915, más de 1000 personas lo han logrado, de las cuales 70 lo consiguieron en el último año. Aunque antiguamente se podía nadar en solitario, en la actualidad solo se realiza en formato carrera de 15 participantes, si bien cada nadador va en solitario y con bañador tradicional. Este año la organización solo tiene permiso para organizar 4 travesías de 15 participantes cada una y yo he sido seleccionado para participar en la tercera, el 25 de agosto de 2018.

Aunque pueda parecer más sencilla que el Canal de la Mancha, ya que la temperatura del agua rondará los 22º, no hay que subestimar los 46 kms y las corrientes, por lo que sigo entrenando con tesón, preparándome para Manhattan y para algo más

VÍDEO DEL CANAL DE LA MANCHA

Canal youtubeDespués de unos meses de descanso, les presento el vídeo resumen del cruce a nado del Canal de la Mancha, que conseguí el pasado mes de agosto.

Este reto se ha convertido en la primera etapa de mi siguiente objetivo, la Triple Corona de Aguas Abiertas, que consiste en superar las tres travesías más emblemáticas a nivel mundial:

 

  • Canal de la Mancha: 34 kms entre Inglaterra y Francia.
  • Canal de Santa Catalina: 33 kms entre la isla de Catalina y California.
  • Marathon a nado de la Isla de Manhattan: 46 kms alrededor de la isla de Manhattan.

Espero que disfruten de las imágenes:

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La hora de la verdad

20170807_085810Después de dos años y siete meses de duros entrenamientos y sacrificios, de planificación al milímetro del tiempo disponible para entrenar, para descansar, de cuidar la alimentación, de participación en largas travesías, de entrenamientos nocturnos, en aguas frías, en Galicia, en Dublín, de papeleo, de buscar financiación, de reconocimientos médicos, de formularios… por fin llegaba el momento de nadar el Canal de la Mancha.

El día 26 de julio me desplacé a Folkestone con la intención de quedarme allí hasta completar el cruce del Canal. No es fácil planificar un viaje con final incierto. Sabía que la marea que me habían asignado iba desde el 29 de julio al 6 de agosto y también sabía que era el nadador número 4 en el Pathfinder, mi barco. Cuando empieza la marea, el patrón del barco, Eric Hartley, estudia las condiciones meteorológicas de cada día y, si son buenas, convoca al nadador Nº 1. Si las condiciones no son buenas no sale ningún nadador, por lo que el Nº 4 tiene muchas posibilidades de perder la marea y tener que esperar a la próxima, en este caso a partir del 15 de agosto.

Ya desde el pri20170807_090229mer día me dí cuenta de que no habíamos tenido suerte con el tiempo, en pleno agosto la lluvia y el viento eran habituales en la costa sur inglesa. Aún así, me dediqué a entrenar todos los días en la playa de Dover, para adaptarme a las aguas frías. El nadador Nº 1 de mi barco era también español, por lo que contactamos antes del viaje y quedamos allí para entrenar juntos e ir a la primera reunión técnica a bordo del Pathfinder. Es increíble como se puede llegar a congeniar tan rápidamente con personas que no conoces, tanto con Pep, el nadador, como con Olga, Sergi y Jaime, su equipo. Enseguida nos entendimos a la perfección, Jaime fue nuestra salvación en muchos aspectos pues además de residir en Londres, tenía la experiencia de haber nadado el Canal en el año 2013. Se volcó en ayudarnos, a Pep y a mi, en explicarnos todas las dudas que teníamos, nos regaló las luces obligatorias y nos hizo de intérprete en la reunión técnica, donde descubrimos que había una baja en la lista del barco y yo pasaba a ser el Nº 3, lo cual era positivo, ya que podría nadar antes.

brazadasvalientesPero pasaban los días y allí nadie nadaba, el tiempo no mejoraba y seguíamos a la expectativa. El tiempo mejoró el día 1 de agosto y Pep aprovechó esa ventana para su intento, aunque por desgracia no finalizó por problemas estomacales. La ventana de oportunidad se cerró nuevamente con la llegada del mal tiempo y el capitán me avisó de que no iba a ser posible nadar en la marea, pero que con mis condiciones era posible nadar fuera de la marea.

Nadar fuera de la marea significa que las corrientes son más fuertes y el repunte más corto, por lo que solo los nadadores que tienen un ritmo de nado alto pueden nadar fuera de la marea y el capitán consideraba que yo podía.

Mientras, había ido llegando mi grupo y pasábamos los días entrenando en Dover, haciendo excursiones por los alrededores y consultando el pronóstico del tiempo, a ver si aparecían ventanas de oportunidad, al menos dos, ya que tenía delante al Nº 2.

Y justo20170807_101256 el día que terminaba la marea nadó el Nº 2, por lo que se acercaba mi momento. Recibo mensaje del capitán para nadar la noche del 6 al 7 de agosto. Una de las consecuencias de nadar fuera de la marea es que puedes empezar a nadar a las 21:00 o 22:00, es decir que la mayor parte de la travesía transcurre de noche. Nos movilizamos para preparar todo y me acosté un poco después de comer, intentando llegar lo más descansado posible a la cita. Por suerte, el tiempo empeoró esa noche y se canceló la salida. Eric Hartley quedó en avisarme a las 8:00 del lunes día 7, para vernos en el barco a las 9:00 y empezar a nadar a las 10:30, si el mar lo permitiese. Esa noche fue imposible dormir, al descanso de la tarde se unieron un montón de pensamientos que no me dejaban dormir apenas. Finalmente a las 8:01 recibo el sms, llegó mi hora, hoy nado el Canal.

Aviso a los demás, que me recogen en el coche con toda la intendencia preparada y llegamos a las 9:00 en punto al muelle de Dover. Entramos en el barco, nos ubicamos en la bañera y nos presentamos. El capitán Eric Hartley, el marinero Gary, el Observer (árbitro) Keith y nosotros, Javier, Alejandro, Elena, Pablo y yo.

20170807_140257Después de 13 días de tensa espera, por fin estaba embarcado en el Pathfinder, rumbo a la playa de Samphire Hoe, desde donde comenzaría a nadar. El mar no era un plato precisamente, por lo que en el camino hacia la playa me mareé un poco. A menos de 5 minutos de llegar me preparo, me pongo las pegatinas de LA ISLA DE MI VIDA y MASPALOMAS OPEN WATER, me cubro todo el cuerpo de grasa y me acerco nadando a la orilla de la playa. Me quedo unos segundos de espaldas al mar, contemplando los blancos acantilados y concentrándome en lo que me esperaba, me doy la vuelta y levanto la mano. El barco toca la bocina y empiezo a nadar. Las primeras brazadas eran muy incómodas, el mar estaba muy movido y el brazo derecho apenas salía del agua.

La marea alta de las 11:50 marcaba el inicio de un tramo donde sería arrastrado hacia el este, durante las 6 horas en las que la20170807_140145 marea bajaba. Aunque la sensación era de ir hacia delante, en la trayectoria se observa cómo la fuerte corriente me arrastró hacia el este. A pesar del fuerte oleaje y del viento, que rompía las crestas de las olas y hacían el nado muy incómodo, las primeras horas se pasaron muy rápido, logrando hacer casi 20 kms en 4 horas.

Poco a poco el agua se fue enfriando, desde los 17 grados iniciales fue bajando hasta los 16 del centro del Canal, para luego subir hasta los 17 de nuevo en la costa francesa. Para evitar enfriarme, esta vez he decidido que los avituallamientos los voy a hacer cada hora, sin apenas pararme. Pido lo que voy a necesitar sin dejar de nadar y cuando veo que está preparado, me detengo y lo cojo de la cestita, entre 15 y 30 segundos de parada para comer cada hora, nocilla, plátanos, cocacola, matahambres, agua y bebida recuperadora, este fue mi menú. Las paradas extras para hacer pis son un poco más largas, porque con el frío me cuesta hacerlo.

Los grandes cargueros que atraviesan el Canal hacen aún más complicado el nado, al WhatsApp Image 2017-08-07 at 19.01.18provocar oleaje adicional, y las medusas fueron las únicas compañeras de viaje que tuve, el agua es tan turbia que apenas alcanzaba a verme las manos, no sé lo que había debajo de mi ni a los lados, tan solo algas y mis amigas las medusas, que me picaron en dos ocasiones.

A las 6 horas y 5 minutos me encuentro en el centro del Canal, donde no está permitida la circulación de los cargueros, tan solo los barcos que cruzan hacia o desde Francia pueden circular por la zona central, llevo ya más de 25 kms y me encuentro fuerte, se agradece que los barcos no produzcan olas transversales y sigo mi marcha. A las 8 horas acumulo 32 kms y el frío empieza a notarse, me concentro en dar el mayor número de brazadas, recuerdo mi objetivo de venderlas a favor de los niños con cáncer de Pequeño Valiente, ojalá se vendan todas! Pienso en los niños y me motivo para seguir. 

A las 9 horas de nado y ya 2017-192 (2)metido en el Canal francés se produce el cambio de marea, empieza a subir y ahora la corriente me arrastra hacia el oeste. En una de las paradas mi equipo me pide muy sutilmente que aumente el ritmo para no perder la oportunidad de tocar la costa francesa al este del cabo Gris Nez. Sé perfectamente de qué están hablando, si quiero evitar entrar en el “cementerio de los sueños” debo hacer un esfuerzo extra ahora. Esta zona de la costa francesa se caracteriza por las corrientes paralelas que muchas veces impiden tocar tierra. Sin ir más lejos, dos nadadores se habían quedado a una milla de tierra el día anterior, después de 16 horas de nado.

Aprieto los dientes y saco fuerzas de flaqueza para aumentar el ritmo picándome con mi propia embarcación. Levanto la cabeza de vez en cuando y tengo a la vista la costa de Francia, no soy consciente de la corriente, 2017-192 (5)pero he conseguido entrar en la zona de protección y sé que el final está cerca, aunque aún quedan horas de nado. Cae la tarde y me voy quedando a oscuras con mis gafas tintadas, sigo nadando, mi equipo me anima mucho, gritando y silbando, creo que están más cansados que yo, pero se turnan para no dejarme solo. Cada vez me cuesta más hacer pis por el frío, teniéndome que parar hasta 2 minutos para conseguirlo. Desde que cae la noche dejo de comer y en las paradas pido geles y agua. No puedo saber cada cuanto paro, porque no veo el cronómetro, pero calculo que sigo avituallando cada hora.

De pronto en el barco veo movimiento, el marinero baja a la barquilla auxiliar, lo que quiere decir que esto se termina en breve. Mis compañeros le miran, yo le miro deseando que se suelte del barco para irnos los dos solos hacia la playa.

Por fin se suelta y se pone delante mía, va muy lento y me pongo a su derecha.WhatsApp Image 2017-08-07 at 23.28.21 Sigue tan lento que le adelanto y me dice algo que no entiendo, alumbrando con su foco hacia la costa. Me pongo en la estela del foco y sigo nadando a ciegas. De pronto toco algo con la mano derecha y me asusto… es arena! He llegado! Me pongo de pie con el agua por las rodillas y camino lleno de alegría hacia el final de mi aventura. Pero el agua cada vez me cubre más, estoy en una zona de dunas submarinas y debo seguir nadando. Hasta 3 veces me incorporé y tuve que volver a nadar, hasta que ya por fin el agua me llegó a los tobillos. Estoy en la playa! Me pongo de pie en la arena seca y grito “Siiiiii” Solo me oye Gary que avisa para que el Pathfinder vuelva a tocar la bocina que da por finalizada la travesía. Ahí estoy en la playa del norte de Wissant, entre Calais y el cabo Gris Nez, con 51.300 metros a mis espaldas y 12 horas y 40 minutos de nado continuo. Soy el primer canario en cruzar el Canal de la Mancha y el español número 14.

Me meto de nuevo en el agua para volver al barco y ahora sí que tiemblo de frío pues debo ir agarrado a un boggie. Al entrar en el barco mis compañeros me felicitan, me ayudan a vestirme y a abrigarme, me dan comida y bebida y volvemos a Dover. 2 horas y 15 minutos tardamos en recorrer de vuelta el Canal,20638872_1519533631447078_4350820364699442596_n todos cansados pero muy satisfechos.

Me felicitan el capitán y el observer, especialmente por las malas condiciones climáticas a las que me había enfrentado, y me voy a descansar. Termina la aventura, lo hice, soy un Channel Swimmer!

¡Muchas gracias a todos los que me animaron en todo momento, en especial a los patrocinadores y colaboradores!

Aquí están las fotos para el recuerdo, cortesía de Alejandro, Javier, Pablo, Elena y Keith:

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ROAD TO LONDON

Road to Dover¡Hoy empieza la aventura!

En unas horas estaré rumbo a Folkestone, a las órdenes de Eric Hartley patrón del Pathfinder. En cuanto me dé el visto bueno empezará el espectáculo.

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La información oficial y el track lo tendremos en la web de la CSA:

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