LA BATALLA DEL REENCUENTRO

Después de casi 2 años por fin conseguí hacer una prueba. En 2019 la Batalla de Rande fue el único objetivo de la temporada que pude lograr, el Estrecho de Gibraltar se cancelaba por malas condiciones meteorológicas en abril de 2019 por segunda vez consecutiva y el Canal Norte se veía frustrado por el mismo motivo en julio y agosto. Fue un golpe psicológico tantos kilómetros entrenados para ni siquiera poder tocar el agua por cuarta vez en un año, pero enseguida me puse a planificar mi temporada 2020, Estrecho, Batalla y Canal Norte de nuevo.

En 2020 se volvió a cancelar todo y la natación dejó de ser lo más importante, llegó la pandemia y sus terribles consecuencias, nos confinamos y cumplimos todo lo que nos marcaban las autoridades, hasta que por fin nos permitieron salir a hacer deporte. Fue una época de reseteo para volver a organizar los mismos retos ya en 2021.

Marruecos cierra fronteras y se cae el Estrecho (de momento), Irlanda del Norte nos tiene en semáforo rojo, por lo que el Canal Norte se cae. No puedo desperdiciar tantos metros entrenados así que busco nuevos objetivos que afrontar. La Batalla de Rande y el nuevo reto Tenerife-Gran Canaria (62,3kms).

A esta 5ª Batalla llego sin haber podido entrenar el frío, pero no queda otra. Esta vez viajo con Martín Julio de jueves a domingo y el mismo jueves me reencuentro con algunos compañeros de anteriores Batallas entrenando en el Vao. Es la primera vez que me pongo gorro y boya en 2 años, qué incomodidad.

Viernes mas entrenamientos y encuentros, con reunión técnica y recogida de dorsales por la tarde. Malas noticias, además del viento, lluvia y niebla del viernes, en el briefing nos dicen que el sábado el estado de la mar va a ser malo. Con esa información cenamos y a dormir pronto.

El sábado desayuno temprano y subimos al barco los 76 nadadores con los kayakistas, el resto de voluntarios se trasladan en sus propias embarcaciones por protocolo Covid. Voy entretenido charlando con mi gran amigo Marcos Badallo y en la playa de Rodas paso unas tres horas hasta que empiezo a prepararme para mi salida saludando y animando a los nadadores de otros grupos. El tiempo vuela y cuando me quiero dar cuenta estoy con el agua por los tobillos, esperando a que den la salida.

11:20 empieza mi Batalla, por suerte las condiciones del mar son mejores de lo esperado, el agua la siento fresca pero soportable y voy en el grupo G1 con mis 4 compañeros. A los 25 minutos nos para una patrullera de la Guardia Civil, nos hace retroceder un poco y nos dice que debemos esperar a que pase un carguero de gran tamaño. Estamos un rato quietos dentro del agua y yo sin neopreno, por lo que me tengo que concentrar mucho para que el frío no me afecte, hasta que finalmente decidimos nadar un poco hacia los lados, un kilómetro en total, para hacer mas soportable la espera. En total “perdemos” 31 minutos y medio, que más tarde nos descontarían del tiempo final.

Una vez reanudada la prueba, a nuestro compañero francés Stephane Guisard le “entraron prisas” y nos pone en fila india, marcando un ritmo endiablado.

Tal era la concentración para no para no perder la fila, que no me di cuenta de que dejamos a dos compañeros atrás.

En el cuarto avituallamiento se lanzaba la prueba, por lo que Stephane tomó algo en 5 segundos y siguió nadando. Ioseba Mateos se había echado medio plátano a la boca cuando le dije “vete a por él” y, muy obediente, escupió el plátano y salió como un cohete. Me quedé solo y fue por mi culpa. Comí y bebí y salí solo a terminar mis últimos 14 kms, aunque enseguida me asignaron un kayak. Le pedí a la chica que se pusiera a mi izquierda y me dio un par de veces de su propia agua. Unos 2 kilómetros antes de llegar al Puente de Rande la reclamaron en otro punto y, después de darle las gracias, me vuelvo a quedar solo ante el peligro. No encontré el barco del sexto avituallamiento y tuve mucha sed, pero me centré en calcular la mejor forma de pasar por debajo del puente. Una vez pasado cerca de uno de los grandes pilares me voy encontrando muchas boyas naranjas, sigo la estela y esta vez si consigo llegar al séptimo avituallamiento, donde aprovecho para recuperarme y me preparo para los kilómetros finales.

Sigo mi camino y de pronto veo otra persona sin neopreno, me alegro mucho al darme cuenta de que es Tita, busco a Xiscu por la izquierda y le grito “Esa nieta guapaaaa!”, por supuesto el abuelo llevaba una foto de Mía. Al reírme descargo la tensión y afronto con más energía los últimos metros.

Por fin llego a la rampa y termino mis Brazadas Valientes en 6 horas 37 minutos y 55 segundos, batiendo el récord de la prueba que era mío desde 2019.

Muchas gracias a la organización,a los voluntarios y a todos mis compañeros de Batalla!

Gracias también a Champi por entrenarme y a Pequeño Valiente por inspirarme. Repetiremos.

Un comentario en “LA BATALLA DEL REENCUENTRO

  1. Fatima Paz dijo:

    Eyyyy acabo de verlo!!! Impresionante, amigo!!! Eres un fieraaaa. Ahora a por Tenerife-Gran Canaria 🥰 Estamos contigo animándote a dar esas brazadas. Avisame la próxima por WhatsApp y así seguirte, que aquí me pierdo un poco 😄😄

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